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Ataques de Pánico. Sintomatología y tratamiento.

Actualizado: 25 de ene de 2019



Decidí escribir este artículo ya que son muchas las personas que frecuentemente buscan información en Internet sobre ataques de pánico. Ya sea porque tengan la sensación de estar experimentando síntomas relacionados o bien, porque luego de consultar a diferentes médicos, los profesionales que los atendieron no encuentran una causa orgánica para los síntomas que se tienen.


Quien llega a consulta con un psicólogo seguramente lo hace luego de experimentar en reiteradas ocasiones estos malestares tan intensos. Los síntomas físicos que pueden aparecer en el momento de la crisis o ataque son variados y no siempre los mismos. Algunos de ellos pueden ser: aceleración del ritmo cardíaco, opresión en el pecho, dificultades para respirar, sudoración, temblores, vértigo, mareos, perturbaciones digestivas o nauseas, aumento de la sensibilidad al dolor o parestesias (hormigueo, entumecimiento, quemazón, sensaciones punzantes; sobre todo en las extremidades como son las piernas y los brazos o manos). En algunos casos puede ir acompañado de insomnio o bien, al levantarse, se tiene la sensación de no haber descansado bien. Incluso puede experimentarse lo que se conoce como pavor nocturnus (terror nocturno), despertar de forma súbita con sudoración, dificultades para respirar, taquicardia y/o parestesias.


Por supuesto que experimentar algunos de estos síntomas de forma aislada no es sinónimo de estar sufriendo este malestar. Siempre es importante consultar con un especialista que será quien haga el diagnóstico preciso. Toda esta sintomatología es la que comúnmente se describe, pero es imprescindible aclarar que no son causas suficientes para el diagnóstico.

Independientemente de los síntomas físicos que se experimente, hay dos cuestiones que sí se presentan en todos los casos. Una es lo que en psicología se llama irritabilidad general que puede describirse como una de sensación estrés que toma todo el cuerpo y al psiquismo. La persona queda totalmente agobiada y estresada. La otra característica es lo que se conoce como expectativa angustiada, que es el temor intenso respecto de la reaparición de la crisis. Llevado al extremo, esto último puede generar el desarrollo de una fobia con conductas evitativas como ser, no concurrir a ciertos lugares por asociarlos a la aparición de una crisis, necesitar de la presencia de otra persona que acompañe en todo momento para sentir seguridad o evitar salir de su hogar por miedo a que ocurra un nuevo episodio.


CARACTERÍSTICAS DE LAS CRISIS


Los episodios surgen de forma súbita e inesperada, alcanzando su máxima expresión en cuestión de unos pocos minutos, donde la intensidad de la angustia experimentada es proporcional a como se presenta la crisis. Su tiempo de duración es variable, pero, así como apareció desaparece. Si se llama a emergencias o se concurre a una guardia, seguramente al momento de ser atendido los síntomas ya no estén presentes o por lo menos no con la intensidad que se los vivió momentos antes. La sensación que se experimenta en el instante más agudo es la de una muerte inminente, sensación de estar volviéndose loco o de estar perdiendo el control. Aparece la urgencia de salir huyendo rápidamente del lugar donde se está experimentando la crisis que, de no ser posible la huida, aumenta aún más la sensación de desesperación.


CUSAS DESENCADENANTES


Quien sufre de ataques de pánico o sus allegados no suelen encontrar explicación para lo que sucede y buscan información en Internet o en experiencias de otros que digan de las causas de su sufrimiento. Pero es fundamental entender que no existen causas generales para el desarrollo de angustia que se experimenta en las crisis. Para decirlo claro y sencillo, no todos los que desarrollan crisis de angustia o pánico lo hacen por el mismo motivo. Las crisis se presentan de forma similar en muchos casos, pero lo que lleva a esta expresión del malestar es singular y tiene que ver con la historia y circunstancias de vida de quien lo experimenta.


El ataque de pánico como síntoma puede ser traducido en el trabajo de análisis para determinar su causa, por lo que el trabajo terapéutico será imprescindible.