ADULTOS

PSICOANALISIS

¿Cuándo consultar a un psicólogo?

A nadie le gusta sufrir, pero el sufrimiento forma parte de nuestra existencia. Angustiarnos es algo que sucede porque estamos vivos y a lo largo de la vida ocurren muchas cosas. Con algunas se puede lidiar solo, con otras será suficiente con la ayuda de un familiar o un amigo. Pero hay ciertos momentos donde la intensidad del sufrimiento es tan grande que puede tomar todo el cuerpo o el pensamiento.

Eso que duele, hace ruido o molesta generará un malestar diario que se presenta de múltiples formas, pudiendo afectarnos, cada vez más, en diferentes esferas de nuestra vida cotidiana, interfiriendo en nuestros vínculos, el trabajo, los estudios o hasta nuestra salud.

El humor y el estado del ánimo pueden verse alterados impidiéndonos disfrutar de las vivencias y las relaciones con los demás. Incluso, el enojo puede volverse un modo habitual de respuesta.

Puede presentarse una ansiedad muy intensa, podemos sentirnos bloqueados, desbordados, tristes o deprimidos. Podemos no estar seguros del futuro de una relación, o sentir que no estamos viviendo la vida que esperábamos o incluso que la vida no tiene sentido.  O podemos vernos tropezar una y otra vez con los mismos errores y dificultades sin entender por qué.

¿Qué es un análisis?

Analizarse implica recorrer los rincones, conflictos y tempestades de nuestra historia de vida. No es sólo hablar, es habitar un espacio donde reconstruirnos, repensarnos y descubrir allí las verdades de nuestro sufrimiento.

 

Analizarse implica (re)encontrarnos con nuestra manera de amar, pero también de odiar, atravesando nuestros fantasmas y nuestros conflictos, que causan el dolor de existir. Es encontrarse con uno mismo, con nuestra verdad y nuestro deseo. 

 

 El dolor es inherente a la existencia. Analizarse no es liberarse del dolor de la vida. Analizarse es aprender a vivir con ese dolor de una manera diferente. Es afrontar lo que nos hace sufrir y nos detiene, poder enfrentarse al dolor de la vida sin que este se vuelva un sufrimiento paralizante e imposible de manejar.  

 

Lacan decía que el psicoanálisis es una experiencia para aquellos desdichados que se hacen preguntas. En los tiempos que corren, interrogarse pareciera está devaluado. Pero solo al interrogarse se podrá modificar lo que algunos llaman destino.